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Decía la canción de Aute : “Una de dos, o me llevo a esa mujer, o te la cambio por dos de 15, si puede ser…”
Esta canción ya tiene unos añitos, pero si se pusiese hoy en día de moda, saltarían enojadas las feministas de sus asientos acolchados para empezar a quejarse.
Por supuesto que una chica de 30 no equivale a dos chicas de 15, claro que parece proxenetismo, o trata de blancas, y ya no te digo nada si esas dos de 15 fueran 2 quinielas de 15 aciertos cada una, lo que supondría un claro ejemplo de compra venta de chicas.
Pero seamos serios, lo que esta canción quería ensalzar es la belleza de las chicas de 15, que por suerte o por desgracia, gozan de un cuerpo de mujer, ya completamente formado, y que no sufre las secuelas del paso del tiempo, como la perdida de firmeza muscular, o la celulitis entre otras, que viene acompañada generalmente con una carita angelical que expresa la inocencia propia de esta edad.
Otra canción del famoso Dúo Dinámico, también añeja y perdida en el pasado, decía así: “ 15 años tiene mi amor…” Volviendo a hacer referencia a la belleza de las chicas de 15. No se porqué, pero creo que hace 30 años, se les miraba a las chicas de 15 años con otros ojos, y con la mirada más limpia que hoy en día.
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Las chicas de 15 años han nacido en los años 90, y por lo tanto han conocido el mundo de Internet desde el inicio de sus vidas, su propia ecografía ya recorría miles de kilómetros de e-mail en e-mail antes de que nacieran. Este hecho hace inevitable que que mantengan correspondencia con sus amigas y amigos o novias y novios. Mediante el correo electrónico. Ya no hay sitio en esta cultura moderna para escribir a mano, para comprar sellos, enviar las cartas manualmente y esperar días o semanas para recibir la contestación.
Hace unos años, revolviendo en el cajón de mi difunta abuela, que en paz descanse, encontré unas cartas de cuando ella era una chica de 15 años. Se las había mandado otro chico de 15 años que estaba enamorado de ella, y cuya caligrafía dejaba mucho que desear. En fin, quisiera poder expresar lo que venía plasmado en aquellas cartas, pero la verdad es que no logré enterarme de nada. Hablaba de datos y de informaciones de las que yo no tenía ni idea, de conceptos que mi propia abuela le había expresado en cartas anteriores, pero por desgracia, en aquella época, no quedaba reflejada una carta como quedan hoy reflejados los correos electrónicos. Me habría encantado que al terminar de leer la carta, apareciera con un RE: la carta que mi abuela había escrito en primer lugar, de esta forma hubiera podido comprender el tema del que con tanto recelo, mantenían en su correspondencia.
Dios bendiga a las chicas de 15 y al correo electrónico.
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